ARGENTINA – El Gobierno quiere instalar bio-refinerías en cuatro regiones. Es una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
La industria alco-azucarera del NOA, la actividad forestal en el NEA, la producción agropecuaria pampeana y el sector petroquímico de Bahía Blanca podrían aprovechar sus residuos para la elaboración de energía a gran escala.
Cuando se habla de generación energética limpia o renovable en la Argentina, suele pensarse inicialmente en la energía eólica y, en segunda instancia, en la solar. Pero el Gobierno cree que también hay un significativo potencial a aprovechar en el campo de la biomasa. Bajo esa premisa, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Inno-vación Productiva (MinCyT) se encuentra analizando la financiación de proyectos de obtención de energía (térmica, mecánica o eléctrica) y bio-productos a partir de distintos desechos.
“Con nuestro apoyo, un consorcio público-privado conformado por varias empresas de Córdoba y la Facultad Regional de Villa María de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) ya está produciendo electricidad sobre la base de cáscaras de maní. Así, este residuo deja de provocar un problema ambiental y pasa a ser un insumo energético”, ejemplifica Ruth Ladenheim, secretaria de Planeamiento y Política del Ministerio.
Otra propuesta en marcha, añade, se vincula con el uso de residuos agroindustriales en el norte de Santa Fe para posibilitar el funcionamiento de un sistema de cogeneración eléctrica y térmica mediante biogas y la producción de metano biológico. “Pero la iniciativa más importante pasa por el desarrollo de bio-refinerías, para lo cual lanzamos una segunda convocatoria”, señala.
Según sus palabras, la idea es utilizar insumos biomásicos para generar no solamente energía, sino también compuestos químicos. “Estamos financiando desde procesos fermentativos de biomasas con altos contenidos de azúcares y almidón hasta procesos termoquímicos y bioquímicos con diferentes clases de biomasas (residuos vegetales o forestales, residuos sólidos urbanos, microalgas, glicerol, etc.) para incrementar la eficiencia y diversificar la producción. De ese modo, podrán elaborarse bio-productos (plásticos, fertilizantes, agroquímicos, alimentos, etc.) a partir de diferentes desechos”, puntualmente.
Por estos días, el MinCyT se encuentra evaluando los proyectos presentados. “Estimamos que podrían instalarse cuatro o cinco bio-refinerías a escala nacional. Nos gustaría financiar una en cada región biomásica del país: en el NOA (por su caña de azúcar), en el NEA (por sus residuos forestales), en la zona central (por la producción agropecuaria pampeana) y en cercanías de Bahía Blanca (por el polo petroquímico). No obstante, habrá que ver si las iniciativas que estamos analizando pasan el mecanismo de evaluación”, aclara.
Financiamiento asegurado
En cuanto al consumo energético racional y eficiente, el MinCyT ha lanzado una convocatoria relacionada con el manejo planificado de la energía para el desarrollo de equipamiento, dispositivos y software de control y análisis inteligente de redes de transmisión y distribución. “Actualmente estamos evaluando las 17 propuestas recibidas. Juzgamos clave fomentar la investigación científica y tecnológica no sólo orientada a la búsqueda de energías convencionales o no convencionales, sino también a la optimización de las redes y su interconexión con generadores de origen limpio”, precisa Ladenheim.
Aún está abierta, añade, una convocatoria vinculada directamente con el tema ambiental. “A través de ella queremos financiar proyectos público-privados para la gestión de sitios contaminados y de líquidos y efluentes contaminantes”, acota.
Asimismo, siguen en curso los Proyectos de Fortalecimiento de la Innovación Tecnológica para el Desarrollo de Proveedores (FIT-PDP), con aportes de hasta u$s 1 millón, y los Proyectos de Fortalecimiento de Aglomerados Productivos (FIT-AP), destinados a las firmas que se agrupan en clusters. “Finalmente, estamos por abrir nuevas convocatorias para financiar iniciativas de Pymes de hasta u$s 200.000 en Aportes No Reembolsables (ANR) mediante el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR)”, completa.

Fuente: El Inversor

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