ARGENTINA – Lo expresó el experto internacional en salud y seguridad Jorma Rantanen, en el marco de una conferencia magistral que brindó en la Argentina organizada por la SRT el pasado 30 de septiembre, donde subrayó las tendencias en la actualidad laboral mundial que atentan contra la salud y seguridad en el trabajo, fragmentación de las empresas e informalidad de la fuerza laboral, y explicó el funcionamiento de los servicios de salud ocupacional básicos -BOHS- que se encuentra implementando en el mundo para aumentar la cobertura para los trabajadores.

Ante un auditorio colmado principalmente por especialistas locales en salud, seguridad e higiene laboral, Rantanen manifestó que “hoy existe fragmentación de las economías globales y eso tiene un impacto en la salud y seguridad ocupacional. Por un lado la tendencia es a una mayor preponderancia de empresas pequeñas y medianas en detrimento de las grandes empresas, en realidad los únicos empleadores netos son las pymes y las microempresas. Esto representa un problema, dado que es muy diferente brindarles servicios de salud ocupacional a 1500 trabajadores que trabajan en un mismo establecimiento que a trabajadores que están diseminados en múltiples lugares de trabajo y en zonas geográfica diferentes. Por otro lado, la informalidad laboral está creciendo, estimamos 1.600 millones de trabajadores informales en el mundo. No están organizados, no tienen seguridad social, no conocen la palabra salud y seguridad ocupacional”.

“De las 130 millones de empresas que tenemos en el mundo, aproximadamente el 97% de las empresas son pequeñas. Las pymes tienen riesgos mayores que las grandes empresas, que puede ser de hasta 100 veces mayor. El trabajo físico duro y las enfermedades ocupacionales son muy prevalentes pero estas últimas poco registradas y también han crecido los riesgos sociales”, agregó el experto.

Asimismo, se mostró orgulloso del trabajo en prevención que se realizó en Finlandia. “Hemos logrado bastante éxito en la prevención de los accidentes de trabajo, en los últimos 40 años la tendencia de accidentes fatales está declinando rápidamente, de hecho hemos salvado a 3 mil vidas humanas y si hubiéramos continuado a ese nivel de mediados de la década de los 70 hubiéramos avanzado mucho. Finlandia no es única en este sentido. Norteamérica, Japón y Europa siguen la misma tendencia, o sea que en los últimos 20 a 25 años los índices de accidentes fatales han disminuido por lo menos en un 50%. Así que es una historia de éxitos en realidad, pero tenemos muchos otros desafíos en el campo de la salud y la seguridad”.

Es posible llegar a un nivel de riesgo cero prácticamente en cualquier actividad y tenemos cierta evidencia en esto, la empresa americana Dupont ha sido pionera en este campo. Citó el caso de las olimpíadas de Londres que no han llegado a cero pero han estado muy cerca de lograrlo, fue el proyecto de construcción más grande de Europa en su época, empleando alrededor de 46.000 trabajadores de la construcción y usando 70.000 contratistas para los proyectos, nadie falleció en la construcción y los accidentes y las enfermedades ocupacionales estuvieron muy por debajo de los promedios de la industria británica”, aseveró el especialista.

No obstante, Rantanen se mostró preocupado por las cifras a nivel mundial, “si tomamos los riesgos del trabajo en el mundo, el riesgos de accidente en los países en desarrollo, los lugares donde el trabajo está mal organizado o donde se trabaja por cuenta propia, sigue habiendo 350.000 accidentes fatales por año. Y si agregamos las enfermedades ocupacionales, la suma total de vidas perdidas es de 2,2 millones, representan la epidemia mundial más grande, supera la malaria, tuberculosis, el sida, etc., sin embargo la OMS no la reconoce como una epidemia mundial”.

Con respecto a las enfermedades explicó la convivencia de viejas y conocidas patologías con la aparición de modernas enfermedades. “Tenemos los problemas clásicos como neumoconiosis, cáncer relacionado con asbesto, lesiones por solventes, en gran parte del mundo sigue habiendo envenenamiento por metal, por pesticidas. Estas enfermedades las conocemos desde hace 100 años, sabemos cómo tratarlas y cómo prevenirlas. Pero la falta de servicios para gran parte de la población trabajadora del mundo no se las previene con efectividad y por eso tenemos tantas muertes (1.900 millones en el mundo). A su vez tenemos enfermedades ocupacionales totalmente nuevas, reconocimos 20 como mínimo. Por ejemplo la hipersensibilidad de los pulmones a la humedad de los edificios. Asimismo, algunas enfermedades están re-emergiendo, por ejemplo la contaminación por plomo, o las enfermedades por el uso de herramientas con alta vibración, y vemos algunas enfermedades infecciosas incluyendo la tuberculosis ocupacional”.

Además Jorma Rantanen sorprendió al explicitar que los trabajadores con contrato de trabajo corto o trabajo precario tienen más probabilidades de fallecer a causa del trabajo que los de contrato permanente. “Es 1,6 veces más alta. Lo que es interesante y optimista es que si uno le da un trabajo permanente a un trabajador temporario, su mortalidad es incluso más baja que la de aquellos que históricamente son trabajadores permanentes”, rescató.

Asimismo, en empresas donde se redujo la fuerza laboral el riesgo de mortalidad por patologías coronarias es 5 veces mayor que en aquellas empresas donde no se redujo. “Sabemos que la diabetes 2 se da en los trabajadores que trabajan en el turno noche y que la depresión aumenta cuando los horarios de trabajo son muy prolongados. Y en una sociedad basada en el conocimiento, una de las cuestiones es que si uno está trabajando muchas horas, la capacidad intelectual, ya sea verbal o la inteligencia, se reduce”, agregó.

Luego de contar su visión del mundo laboral actual, explicó que deberá implementarse una nueva cultura de la higiene y seguridad que comprende la seguridad estructural, las mejores prácticas y predecir el riesgo.

Los servicios básicos de salud ocupacional

Según Jorma Rantanen la cobertura de servicios de salud y seguridad para los trabajadores en el mundo es muy baja, “en Finlandia tenemos el 92% de los trabajadores con cobertura, pero en países como Tanzania y Kenia del 3 al 5% poseen los servicios en las empresas más grandes, los demás no tienen ninguno”.

“La razón de que en Finlandia hayamos logrado mantener una alta cobertura de servicios de salud y seguridad para los trabajadores, a pesar de haber tenido períodos de recesión, es porque no los consideramos una carga para las empresas, sino que es un recurso muy importante. Cuando no se puede tener servicios de excelencia, nosotros hemos propuesto una solución intermedia, estamos ofreciendo un servicio básico para los que no tienen nada en este momento”, explicó Rantanen.

Esos servicios de salud ocupacional, BOHS, sigla que en inglés significa Basic Occupational Health Services, “tienen por objeto la protección de las poblaciones laborales, tienen que tener una lógica científica, ser socialmente aceptables, y tienen que usar la tecnología existente para no tener que construir nuevos sistemas de servicios de manera separada para BOHS, lo que significa que debemos aliarnos con las instituciones que hacen atención primaria de la salud. Tienen que estar disponibles para todos los trabajadores, dar respuesta a las necesidades locales, ser de bajo costo, pueden ser ofrecidos por los empleadores para los empleados, o por el sector público, pero a veces los puede brindar el sector privado. Deben ser apoyados por niveles intermedios de servicios como la inspección del trabajo y las clínicas, pero son los servicios de la primera línea que están más cerca de los trabajadores”, explicó el experto.

1 srt2“Los modelos que se pueden usar son muchos: de atención primaria de la salud, servicios grupales que pueden contratar las empresas pequeñas, lo puede brindar la seguridad social sobre la base del principio de solidaridad, los hospitales locales y regionales también. Tenemos guías especiales para organizar los servicios BOHS como el de OIT, OMS, y tenemos un esquema de flujo que muestra como llevarlo a cabo. Empieza con la evaluación de necesidades y riesgos que tienen en el lugar de trabajo, propuesta de acciones para control, ayudar a los trabajadores con la acción, evaluar el impacto de lo que se hizo y aconsejarlos. Hay que hacer un seguimiento del ciclo y una vigilancia permanente del trabajo y la salud de los trabajadores. Uno puede arribar a conclusiones y proponer acciones para que ingresen en el ciclo. Los países no sólo deben cuidar la salud de los trabajadores individualmente, sino también analizar el ambiente de trabajo y la organización del trabajo. El sistema BOHS plantea hacer las cosas simples, competentes e inteligentes”, sintetizó Rantanen.

El Prof. Jorma Rantanen es un reconocido especialista internacional en salud y seguridad ocupacional. Fue Director General del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional y experto adjunto para la Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Unión Europea (UE). Publicó más de 450 artículos de investigación relativos a su especialidad. Recientemente ha colaborado en la redacción de la Guía de Servicios Básicos de Salud Ocupacional de la OMS/OIT/Comisión Internacional sobre Salud Ocupacional.

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