Se trata del cuarto huracán más potente en llegar a Estados Unidos de los que se tiene noticia. Un informe de A.M. Best, difundido por BDS, consideró que aunque las entidades aseguradoras poseen altos niveles de capitalización ajustada al riesgo que deberían proporcionar un efecto amortiguador frente a las pérdidas esperadas, dichas entidades “podrían afrontar pérdidas significativas”.

El informe de la agencia no prevé un gran cambio de calificaciones relacionadas con este huracán, ya que eventos catastróficos como este ya se tuvieron en cuenta en los ratings y perspectivas actuales de las compañías de seguros. “Las aseguradoras con las mayores cuotas de mercado en las zonas de Estados Unidos afectadas por Michael tienen exposiciones considerables, pero son manejables dado el superávit general de cada compañía”, señalaron fuentes de la agencia. Sin embargo, queda por ver el impacto que pueden tener en las aseguradoras del estado de Florida (relativamente nuevas) pérdidas sustanciales de los bienes asegurados.

La posibilidad de que surja un gran número de reclamaciones por vientos ciclónicos y daños relacionados con inundaciones “también podría exacerbar los continuos problemas de beneficios en Florida”. Además, A.M. Best consideró que las dificultades con las que se encontraron los suscriptores de seguros para propiedades inmobiliarias “pueden empeorar antes de que cualquier esfuerzo por reducir la tendencia reciente pueda afianzarse. Una escalada podría limitar la elección del consumidor si las aseguradoras dejan de ofrecer cobertura o comienzan a aplicar políticas de no renovación en áreas con un alto volumen de pérdidas por agua”. De hecho, la agencia ya observó una disminución en el apetito por los riesgos en el área sureste, “que hasta la fecha fue el más afectado en cuanto a beneficios”.

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