Las inundaciones significaron pagos millonarios para las aseguradoras. Foto Archivo: AFP

MÉXICO es uno de los países con mayor exposición a eventos naturales de orden catastrófico; su población rural es la más vulnerable ante los efectos de este tipo de fenómenos, fundamentalmente los de origen hidrometeorológico, señala un estudio conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Otros estudios internacionales muestran que existe una tendencia en la población y empresas para establecerse en zonas de alto riesgo. Una evidencia de esto son las catástrofes recientes en Acapulco, en la costa de Guerrero, por citar sólo uno de los más recientes en el país.

Por su posición geográfica, México se encuentra altamente expuesto a desastres naturales. Cada año se registran 90 temblores de más de 4.0 grados en la escala Richter; 60% del territorio mexicano y más de la cuarta parte de la población se encuentra expuesta a fenómenos hidrometeorológicos. Para completar el cuadro de riesgos, se estima que entre el 2013 y el 2018 ocurrirán de cuatro a siete huracanes categoría 5.

La vulnerabilidad de México ante el cambio climático es alta. El atlas de riesgo y vulnerabilidad del Centro Mario Molina encontró que en México 14 millones de personas están sujetas a un riesgo muy alto por huracanes; existen 353 municipios con riesgo muy alto por inundaciones; 12% de los 250,000 kilómetros de carreteras pavimentadas a nivel nacional se ubican en zonas de peligro alto y muy alto.

POCA PENETRACIÓN DE SEGUROS

En el futuro se puede esperar que los desastres sean cada vez mayores, ello debido al aumento de la población y a la creciente concentración de valores materiales en algunas zonas geográficas. Las estimaciones más recientes muestran que hoy el cambio climático y el incremento en el nivel de los mares son temas a tratar con el máximo rigor y objetividad científica.

La participación del sector asegurador del país en el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó su barrera psicológica de 2 por ciento. Aunque dicho porcentaje se alcanzó desde el tercer trimestre del 2013, se ubica por debajo del de otros países de la región. En Chile, dicho coeficiente es de 4.3%, en Brasil de 3.8% y en Venezuela de 3.7%; mientras que en Estados Unidos se ubica en 8.1% e Inglaterra en 11.8 por ciento.

México ocupa el lugar 14 por su PIB a nivel mundial, sin embargo, en el sistema de seguros (penetración y densidad de primas) se encuentra en el lugar 60. Apenas 4.8% de las casas están aseguradas por decisión de su propietario, los seguros de gastos médicos mayores sólo cubren a 6.4% de la población y 12.8% de la población ocupada tiene seguro de vida individual. El segmento con mayor cobertura es el de automóviles, en el que los seguros protegen a 28% del parque automotriz, al no existir un seguro obligatorio.

Un alto nivel de vulnerabilidad asociado a una alta probabilidad de eventos catastróficos requieren de un mercado de seguros con alta penetración y de bajos costos como medida de adaptación, ello a efecto de minimizar los efectos de estos fenómenos en el desarrollo y la estabilidad del país.

La participación del sector asegurador ayuda a mitigar los efectos de una catástrofe natural sobre la economía, facilitando una redistribución de los costos, además de apoyar y agilizar las actividades de reconstrucción a través de las indemnizaciones. Además, una adecuada cobertura de reaseguro en el mercado internacional puede aliviar la situación económica nacional, favoreciendo la distribución geográfica de los riesgos.

Fuente: José Luis Caballero / El Economista

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