Miami – La fiscalía del condado Miami-Dade, libró unas 500 órdenes de arresto procurando capturar la mayor cantidad de involucrados en lo que sería la mayor estafa contra las empresas de seguros en La Florida durante los últimos años.

Una compleja organización ofrecía “contratos de choque” a particulares, planificaba los supuestos accidentes y luego fingía tratamientos médicos como secuela de las colisiones, todo lo que costó millones de dólares a las aseguradoras desde que el plan se puso en marcha, las autoridades intentan determinar cuánto tiempo atrás.

Hasta el momento ya han sido conducidas ante la Justicia 21 personas, entre ellas un médico, bajo la acusación de haber pergeñado al menos cinco accidentes automovilísticos por los que reclamaron U$S400.000 solamente en servicios médicos, a lo que debe sumarse el presupuesto para dejar a nuevo los vehículos siniestrados que ya habían incluso tenido accidentes previos sin haber sido reparados.

Un “delito invisible” delatado por repetir un accidente

“Este es un delito invisible: no hay cadáveres, no hay sangre, no hay armas de fuego, cuchillos y casi tampoco testigos”, explicó la fiscal general de Miami-Dade, Ketherine Fernández Rundle.

“Pero este fraude nos afecta a todos, sale de nuestros bolsillos a la hora de pagar los seguros vehiculares. Lo pagamos como consumidores”, añadió en declaraciones que recoge el diario El Nuevo Herald, de La Florida.

La fiscal reconoció que además de los planificadores, una clínica médica completa -Clark Medical Services- está en la mira de investigación.

La confabulación delictiva se descubrió cuando uno de los ahora inculpados, participó de un accidente de tránsito en La Pequeña Habana. Sin embargo a su compinche que coordinaba el choque, el golpazo le pareció insuficientemente potente como para justificar lo que pensaban cobrar. Entonces hizo repetir la escena del accidente antes de llamar a la policía.

Cuando los agentes tomaron nota de lo ocurrido, algunos testigos presenciales, reales, dijeron que el accidente había tenido lugar dos veces, lo que asombró a los agentes. La investigación llevó a la clínica Clark, donde aparecieron formularios de tratamientos en blanco, firmados por los supuestos accidentados, para ser cobrados a las aseguradoras. También se hallaron recetas de medicamentos de alto valor, expedidas a nombre de los falsos accidentados, utilizadas en general para tratamientos post traumáticos.

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