“El entusiasmo es un estado de ánimo que ilumina el físico entero del individuo, convirtiendo en productor de seguros atractivo y convincente a una masa inerte de carne y huesos”

   Paul W. Ivey

El entusiasmo es lo que enciende los negocios. Si arde en entusiasmo, no trate de aplacarlo. No vacile en exhibirlo a los cuatro vientos. ¡Expúlselo! La gente lo admirará por ello y se hará agradable a un gran número de personas tan solo por ser entusiasta y manifestarse así.

La mejor forma de desarrollar el entusiasmo consiste en ser lo bastante sincero en el ejercicio de la profesión de productor de seguros de vida para aprenderse a conciencia el negocio y lo bastante sincero ante sus candidatos para ponerse mentalmente en los zapatos de cada uno de ellos y poder así visualizar que es lo que sus servicios pueden brindarle a él y a su familia.

Para explotar los aspectos positivos de la personalidad es importante ser entusiasta y amistoso, sobre todo en la comercialización de seguros de vida donde el productor se pone en contacto con mucha gente nueva todos los días,

Entusiasmo y amistad es lo que quiere la gente y por lo que está dispuesta a pagar. ¡Sonría! Dale Carnagie, en su mundialmente famosa obra literaria Como ganar amigos e influir en las personas, nos habla de un productor de seguros de seguros de vida muy capaz que atribuye gran parte de su éxito a una de esas grandes sonrisas entusiastas que hacen polvo la resistencia a comprar. Justo antes de entrar ala oficina del candidato, se detiene un instante a pensar en las muchas cosas buenas por las que debe hallarse feliz y entusiasta. Y cuando por fin entra, la sonrisa luminosa resultante aún no se desvanece por completo de su rostro.

Casi todo el mundo ha observado la relación tan estrecha que existe entre nuestros pensamientos y nuestro físico. Si nos molestamos lo bastante, enrojecemos; si por el contrario nos hallamos contentos, nuestra apariencia irradia felicidad. Lo que pensamos se traduce en cómo nos vemos, así que corresponde al productor de seguros estratega mantener sus pensamientos donde mayor bien le produzcan y menos perjuicios puedan ocasionarle.

Ben Feldman el más grande productor de seguros de vida en su época describe una anécdota. Al abandonar la oficina de un candidato notó a un joven ejecutivo de aspecto agradable que se hallaba sentado en la sala de recepción del gerente de la empresa. “Sonreí al llegar junto a él y el joven aquel sonrió también, un tanto intrigado por mi entusiasmo.

Charlamos un rato y terminamos en salir a almorzar aprovechando que era cerca del mediodía. Posterior volví ala oficina con él y hablamos por un buen rato sobre seguro de vida  mucho más de lo que había oído sobre ese tema anteriormente, según me dijo. De cualquier manera gracias al entusiasmo salí de ahí con una solicitud de seguro de vida firmada, después que le expliqué detalladamente la conveniencia de proteger adecuadamente a su familia.”

Y aquella venta condujo a muchas más, así que no deberá extrañarnos que el Sr. Feldman se exprese así: “El entusiasmo mata al miedo. Cada persona que encuentre a su paso esconde una sonrisa dentro de sí y bastará con que exhiba su propia sonrisa entusiasta para que ella también saque a relucir la suya. Sí, a la gente le agradan las actitudes entusiastas y positivas.”

Uno de los grandes lideres en la historia de la comercialización del seguro de vida el Sr. Frank Bettger recomienda en sus obras literarias y en su vida El Entusiasmo, él leía todos los días y como parte de su auto-desarrollo personal el siguiente poema que tiene un titulo hermoso:

VICTORIA

Eres la persona que solía jactarse

De que haría lo inimaginable,

Algún día.

 

Simplemente buscabas exhibirte,

Demostrar lo mucho que sabes

E indicar hasta donde puedes llegar…

 

Un año más acabamos de pasar.

¿Qué nuevas ideas concebiste?

¿Cuántas cosas grandes has hecho?

 

El tiempo…te entregó doce meses

¿Cuántos de ellos usaste

Con oportunidad y audacia

Para rectificar tus frecuentes errores?

 

No te hemos hallado en la lista de los que hacen el Bien.

¡Explica ese hecho!

¡Ah no, no te falto la oportunidad!

¡Como de costumbre, te poseyó el desgano!

  Herbert Kauffman

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